
Con este artículo queremos que tengas una guía práctica para instaladores y profesionales del sector eléctrico que necesitan presupuestar con precisión este 2026.
Te vamos a explicar qué revisar antes de medir, cómo elegir el método de cálculo (por puntos, por m² o por mediciones), el impacto real de materiales y calidades, y cómo incorporar normativa (REBT/ITC-BT), pruebas y legalización sin perder margen.
Incluye rendimientos orientativos, cláusulas clave y una checklist final para minimizar desviaciones y cerrar ofertas con confianza.
¡Quédate leyendo que empezamos!
Cuando llega una solicitud, lo primero no es sacar la calculadora, sino acotar el encargo. Si no fijas el terreno de juego, el presupuesto saldrá mal.
Empieza por un brief técnico de 10 minutos:
Es importante, dejar por escrito el alcance mínimo viable.
Normativa y condicionantes. El presupuesto debe alinearse con REBT e ITC-BT aplicables. No hace falta copiar el reglamento en la oferta, pero sí traducirlo a partidas: protección diferencial adecuada (tipo A/F donde proceda), magnetotérmicos por circuito, sobretensiones en cabecera, secciones y esquemas de canalización.
En zonas húmedas establece de base IP superior y diferenciales adecuados; esto evita renegociar precios después por “extras de seguridad”.
Riesgos e incertidumbres. En una reforma, siempre hay sorpresas: tabiques dobles, tubos saturados o rozas que se complican. Por eso no está de más incluir una provisión del 5–10%para imprevistos que solo se ejecuta si hay incidencia documentada. También fijar validez de oferta (30 días) y un gatillo de revisión si las cantidades varían >10%.
Obra nueva vs reforma (cómo cambia el juego). En obra nueva trabajas con plano limpio y rendimientos altos; en reforma, conviene visitar, hacer catas y fotografiar canalizaciones existentes. Si existen falsos techos practicables, anótalo porque acelera tendidos y baja coste por punto; en muros de hormigón, al contrario, sube rendimientos.
Una recomendación: antes de cualquier cifra, envía una checklist de 12 preguntas (potencia, ubicaciones de cuadro, acabados, domótica, exterior, etc.). Esta simple hoja reduce un 80% los “no estaba incluido”.
No hay dogma único: el método depende del tipo de proyecto y de la información disponible. Puedes combinar tres enfoques.
A) Por puntos (rápido y comercial). Útil para viviendas y reformas donde el cliente piensa en “cuántas tomas/luces”. Definir el alcance de cada punto (mecanismo, caja, cableado hasta registro más cercano, pruebas) y un precio tipo según calidad.
Ventajas: velocidad y comparabilidad.
Riesgo: no captura longitudes ni dificultades de canalización.
B) Por m² (estimación inicial). Aconsejado para antepresupuestos o locales diáfanos, se puede usar este método por rangos €/m² según uso y calidades.
Puedes tratarlo como algo indicativo y convertirlo a mediciones antes de firmar. Es ideal en fases tempranas con planos arquitectónicos pero sin instalaciones detalladas.
C) Por mediciones (el que manda). Es el ideal cuando hay que poner margen: descomponer en unidades de obra (canalización, cableado por sección, mecanismos, cuadro, puesta a tierra, etc.) con longitudes y rendimientos.
Si el cliente solo quiere “precio por punto”, pon dos líneas: precio “punto estándar” y un factor de ajuste por canalización especial o longitudes extra. De steam andera evitarás que un pasillo de 12 metros “se coma” la tarifa plana.
La calidad del material cambia el coste. Cuando los materiales sean de mejor calidad, también serán más caros. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la calidad de los materiales está relacionada con la duración de su vida útil, por lo que no se recomienda escoger los materiales solo buscando que sean los más baratos.
Cableado y canalizaciones. No presupuestes por “metros de cable” a ojo: vincula sección y uso. En líneas de cocina y climatización, ajusta secciones y protecciones. Si el cliente pide domótica o previsión fotovoltaica, dimensiona reserva en cuadro y canalizaciones técnicas; sale más barato hacerlo ahora que abrir después.
Mecanismos y cuadro. Las marcas y series mueven precio y percepción. Cuando el cliente quiere “gama media con estética cuidada”, propon una serie base y ofrezce equivalencias. En el cuadro, define número de diferenciales (tipo A/F/S según cargas), selectividad y espacio para ampliaciones. Más de una vez se gana una oferta por dibujar el cuadro en el anexo con marcas equivalentes.
Homologaciones y documentación. Especifica normas que cumplen los materiales (marcado CE, CPR, etc.) y adjunta fichas esenciales en un enlace. Ese detalle huele a fiabilidad y reduce preguntas.
Prueba a “abaratar” quitando sobretensiones, el ahorro es mínimo y la posventa crece. Inclúyelo por defecto y explícalo: protege equipos y reputación.
Cuadrilla y productividad. Dimensiona el equipo según la ruta crítica: rozas/canalización, cableado, mecanizado, cuadros, pruebas. Una cuadrilla equilibrada (oficial + ayudante) estabiliza el rendimiento. Si hay muchas alturas o techos técnicos, añade tiempo de logística y medios auxiliares.
Costes indirectos. Desplazamientos, dietas si aplica, consumibles (tacos, bridas, cajas), EPIs y pruebas (mediciones de continuidad, aislamiento y diferenciales). No lo escondas en la mano de obra: al cliente profesional le gusta ver qué paga.
Beneficio industrial y descuentos. Marca un BI sano y, si el cliente pide descuento, hazlo sujeto a alcance cerrado, forma de pago y plazo. Puede funcionar ofrecer un 3–5% si se confirma en 7 días y se facilitan planos definitivos. La transparencia aquí evita carreras al “precio mínimo” sin condiciones.
El mejor antídoto contra la erosión del margen es presupuestar las pruebas como partida propia. Cuando se regala, nadie lo valora; cuando se desglosa, se entiende su impacto.
La parte documental suele infrapresupuestarse. Define qué aplica (memoria técnica, boletín…) y como recomendación, trátalo como lotes con su precio, aclarando que dependen de potencia, uso y comunidad autónoma.
Pruebas y verificaciones. Intégralo en la oferta: continuidad de conductores de protección, resistencia de aislamiento, ensayo de diferenciales, verificación de polaridad y medidas de impedancia. Entrega acta de pruebas resumida, que será de mucha utilidad en caso de incidencia posterior.
Coordinación. Si la obra requiere coordinación con arquitecto/constructor, plantéate el incluir las reuniones y revisiones de planos.
Añade una provisión por contingencias. Te va a permitir proteger tu margen en el caso de que exista alguna incidencia. En el caso de que no sea así, no lo facturas. De esta forma también generarás confianza.
No incluir sobretensiones, infradimensionar diferenciales ante cargas electrónicas, no prever reserva en cuadro, olvidar puesta a tierra en anexos y no desglosar pruebas.
Herramientas y plantillas para presupuestar mejor
Empieza simple y evoluciona. Elkit base es una plantilla Excel de mediciones + una checklist de revisión. En proyectos medianos/grandes, utiliza un software de mediciones y presupuestos para controlar versiones, equivalencias de marca y trazabilidad de cambios.
¿Presupuestar por punto, por m² o por mediciones?
Por mediciones si buscas precisión; por punto para ofertas rápidas con alcance claro; por m² solo como orientativo inicial.
¿Qué margen aplicar a materiales y mano de obra?
Depende de tu estructura y riesgo. Evita “márgenes ocultos”; la transparencia vende.
¿Cuándo es obligatorio el boletín y cómo impacta?
Cuando hay alta nueva, aumentos de potencia, cambios relevantes o exigencia normativa. Trátalo como lote con precio y plazo.
¿Qué provisión añadir por imprevistos en reforma?
Entre un 5–10% condicionado a incidencia documentada. Si no se usa, no se factura.
Presupuestar bien es tanto método como comunicación. Con nuestra checklist definirás el alcance y protegerás tu margen con cláusulas claras.